lunes, 3 de abril de 2017

En la Boca del Miedo

Para unos un maestro, para otros un "quiero y no puedo", indudablemente John Carpenter, a pesar de las discrepancias de opiniones, ha marcado un referente en el cine de acción, ciencia ficción, fantasía y terror. "En la Boca del Miedo" es uno de sus grandes títulos, y curiosamente uno de los más ignorados en su filmografía, un film de terror que, si no hubiera rodado "La Cosa", sería probablemente su mejor obra en este género.

El investigador John Trent (Sam Neill) es contratado por una editorial para localizar a su escritor estrella, Sutter Cane (a quien vemos como una versión idealizada de mezclar a Lovecraft con Stephen King), desaparecido desde hace semanas y de quien esperan el manuscrito de su última novela, "En la Boca del Miedo". Trent empieza a sospechar que todo es un montaje, pero según investiga al escritor desaparecido comienza a sufrir visiones y a relacionar sus obras con episodios de violencia irracional.

Un pueblo con Iglesia, muy del rollo Stephen King...
Poco más puedo desvelar de la película. Tan solo diré que la investigación de Trent le conducirá a un descenso a la locura en un viaje a veces surrealista, a veces violento y perturbador, rodeado de sucesos paranormales. Con referencias lovecraftianas de fondo, Carpenter nos ofrece un coqueteo magistral con la locura y el terror. Y al jugar con la cordura y horrores multi-dimensionales, en ocasiones la película toma un tono irreal, de un surrealismo pertubador [SPOILER: On] como cuando Trent entra en un cine a ver la película sobre el libro, que resulta ser la misma película que estamos viendo nosotros [SPOILER: Off]. De paso, Carpenter nos ofrece su particular crítica a la sociedad de consumo, al cristianismo fanático, a la industria cinematográfica y editorial... aunque en esta vez son ideas subyacentes y no el hilo conductor (como ocurría en "Están Vivos").

Sam Neill le otorga al personaje justo los rasgos que necesita.
En mi opinión, "En la Boca del Miedo" (cuyo título original sería, literalmente, "En la Boca de la Locura", mucho más cercano a lo que cuenta la película) es uno de los mejores trabajos de Carpenter, inquietante, fascinante y perturbador. No tira del susto fácil, ni de recursos trillados en el género, sino que juega con el terror psicológico y la atmósfera. Sam Neill, un actor que normalmente ha pasado desapercibido y que solo recordamos por su aportación a Parque Jurásico, resulta hacer un trabajo soberbio en su descenso en espiral a la locura. La imaginación, la experiencia acumulada y el saber hacer de Carpenter y su equipo suplen de sobra la falta de presupuesto, en un título recomendado.